lunes, 27 de julio de 2009
Ofri el sillopa...
El sombrío universo que se proyectaba bajo el manto negro producido por la enceguecedora oscuridad de aquel pasillo comenzaba a incomodarme, más allá de que yo no estuviera en condiciones de darme cuenta por qué.
El tiempo transcurría de a poco, de la forma más lenta posible, recreando en mi mente un enorme reloj que hacía retumbar en lo más profundo de mi cabeza cada golpe que daba su aguja al avanzar, mientras los segundos se arremolinaban y me golpeaban el rostro como gotas de cristal. Esa sensación se expandía por todo mi cuerpo, acompañando aquellos golpes con los latidos de mi corazón, que lograban conformar una melodía seca y vacía que aumentaba notablemente la tensión del ambiente.
Ese pasillo tan misterioso, producto de la oscuridad sofocante que reinaba en el mismo, me impacientaba hasta tal punto en que llegué a sentirme preso de mi mismo. Yo sabía que estaba ahí parado, solo, sin ningún objetivo claro, teniendo a mi merced la elección de irme si tenía ganas. Pero algo me obligaba a seguir ahí, preso, sin poder moverme. Algo que no entendía muy bien que era.
La oscuridad cada vez me atrapaba más, y tuve la sensación de que mis pulmones se cerraban paulatinamente, asfixiando mis emociones. La densidad negra me encerraba, me apresaba, como si estuviera respirando un denso humo. Quizá ese sentimiento lo exageraba mi propia condición física, producto de las tardías horas en que se estaba desarrollando el hecho, habiéndome levantado de la cama de golpe, sudando, y de un momento a otro ya me encontraba parado ahí, en aquel oscuro pasillo, sin explicación alguna.
El frío de la noche tornaba todo aún más insoportable, produciendo en mi piel un efecto demasiado molesto que reducía mi cuerpo a un artefacto inútil, que en lugar de ayudarme a salir de aquella situación, empeoraba las cosas. Ni siquiera aquellas ondas de calor emanadas desde algún rincón vacío de esa larga habitación llena de puertas, era suficiente para saciar mi necesidad de abrigo, de protección. Tanto el oscuro ambiente como los escalofríos que dominaban mi cuerpo, lograban ponerme en una escena estresante e irreal, confundiendo y mezclando aquella sombría realidad con los deambulantes delirios de mi mente, conformando así un híbrido e indescifrable estado corporal y mental. Tampoco me atrevía a abrir ninguna de esas puertas, por miedo a encontrar cualquier cosa allí adentro, temiendo a ser tragado por lo desconocido. La incógnita corrompía mi alma, logrando que el temor aumente más.
Pero con el correr de los segundos, acompañados por mis desalentadores suspiros de insatisfacción, todo comenzaba a ponerse un poco más claro.
Poco a poco, el lento transcurrir del tiempo, le otorgaba a mi cerebro la oportunidad de procesar aquel escenario cada vez más con mayor exactitud. Los notorios intentos de ese tiempo y lugar de jugarme una mala pasada buscando mi paso en falso, mi titubeo y mi rendición, comenzaban a hacerse cada vez más débiles, permitiéndole a mi cabeza pensar cada vez más claro y preciso.
Ese oscuro pasillo sumido en aquella viva oscuridad, o que por lo menos parecía estar viva, dejaba de ser el agravante principal del momento. Lentamente, fue surgiendo en mi castigado, tembloroso y helado cuerpo un sentimiento, una opresión, que aumentaba con el correr de los segundos dejando atrás aquel retumbante reloj imaginario, aquel frío irresistible y aquel encierro en la oscuridad. Esa opresión surgía en mis entrañas, y era la causa de mi presencia en aquel sombrío lugar, al que yo le había dado, gracias a mis sentidos, el nombre de “Pasillo”. Sentía como esa opresión me forcejeaba desde adentro, volviendo inútiles mis esfuerzos por estar cómodo, tranquilo. Pero aún no me quedaba en claro que era lo que estaba haciendo allí parado, en ese pasillo vacío, rodeado de puertas negras, casi invisibles en la aún más negra oscuridad. Era como si estuviese esperando algo, alguna señal que me indicara como liberarme de todo aquello que me oprimía. Esa presión interna, ahora también la sentía en mi pecho, y comenzaba a sentir sus intentos de escapar de mi cuerpo. Pero no sabía como. Intenté liberarla gritando, pero la voz no me salía. Quizá mi instinto de ser humano me privaba de liberarla en aquel instante, esperando que llegase el momento exacto, de una forma astuta y perspicaz, como si estuviera todo planeado.
Seguía pasando el tiempo y ya todo se volvía más claro, más lógico. Y era así. Estaba parado allí, esperando algo, en un pasillo oscuro y frío, deseoso de liberar aquella opresión de mis entrañas. Y fue así como llegó el momento en que la oscuridad comenzó a paliar y el ambiente tan denso se volvió más agradable. Fue aquella luz que me salvó de toda esa negra neblina de pesada angustia. Ese veloz destello fue la señal que me indicó que ya era la hora. Ahí fue cuando el sombrío pasillo atenuó su amenazante atmósfera, y me di cuenta de que no era tan grave después de todo. Al fin y al cabo, no era la primera vez que me encontraba allí, y siempre todo terminaba igual.
Mi mamá salió del baño, y por fin pude pasar, encontrando ahí la oportunidad de liberar placenteramente aquel liquido amarillento que muchos llaman orina, eliminando aquella abrumadora presión en mi cuerpo y dejándolo en óptimas condiciones. La espera fue estresante, pero finalmente valió la pena. Levantarme de noche para ir al baño, al fin y al cabo, era común para mi, pero recordé como siempre me molestaba esperar en el pasillo.
Entonces, con el acto consumado, ya me encontraba en condiciones de volver a la cama de vuelta, victorioso por haber vencido al lúgubre pasillo y sus estrictas condiciones, aunque solo fuera el pasillo de mi casa, que otra vez como tantas, volvió a jugar como sala de espera en aquellas noches frías de invierno…
jueves, 23 de julio de 2009
Insensibles
La vida siempre fue para él una sucesión de momentos cronométricamente planificados, sin lugar para la sorpresa que representa, por ejemplo, el regalo de un pato para tu cumpleaños... quizás sí tenía sorpresas, pero solo en los momentos pautados para ello. Muy feliz en su cubículo de prefabricada alegría, trabajó durante años retapizando las paredes con paisajes caribeños, rutas perdidas en la montaña, pueblos desconocidos con habitantes extrañamente familiares, amigos imaginarios que lo saludaban cada tanto... Quizás fue víctima de otro mito publicitarios, quizás solo lo deseó, pero un día la Duracell, que rinde más que las otras, extinguió el andar incesante de su redondo reloj de pared con números romanos; el gentil quiosquero del barrio, sumergido en un tren de pánico o aferrado al último grito de la moda, había remplazado su muestrario de pilas por un hermosa parva de barbijos multicolor...
Quieto, con su orbe temporal impotente en las manos, se percató por primera vez en la vida de que podía sentarse en la vereda y comerce un choripan de diario con una Coca que hace mal...
Pobre diablo...
viernes, 17 de julio de 2009
Mi musa
viernes, 3 de julio de 2009
Ser héroe no tiene precio
Hay muchas cosas que el dinero no puede comprar.
La relumbrante oscuridad a diestra y siniestra que rodea la atmosfera de una situación de peligro, suele pasar desapercibida ante el repiqueteo nervioso del corazón, que late con velocidad plagando tu cuerpo de una febril adrenalina, logrando un desesperado impulso por salir airoso de la incómoda situación. Aquella tendencia a desgarrarse el alma con afán de solucionar lo más rápido posible aquel inconveniente que casualmente te plantea la vida en forma de azar, por más simple o difícil que sea, como si se echara a la suerte una moneda de dos caras.
La cosa es que yo estaba ahí, sudando ante la aterradora situación: El cuerpo de ella, permanecía encerrado en un desesperante hecho, preso, inmóvil, sin el aire de libertad que lo rodeaba todos los días. Ella me pedía a gritos que la libere de aquel universo de encierro, provocando en mí la necesidad de hacerlo. Ahí me di cuenta de que no podía seguir mi vida sin rescatarla, sin salvarla, sin ayudarla a ser libre. Por supuesto, ella me devolvería el favor. Si la liberaba, ella me ayudaría después. Mi vida, o por lo menos, ese momento de mi vida, no tenía sentido si ella no era libre. Tenía que rescatarla.
La situación era alarmante: Su delgado cuerpo cubierto tan solo de un tapado Azul Francia, posaba estático bajo aquel inmenso caño de acero, que la dejaba sin posibilidad de escapar. Yo sentía como ella me pedía ayuda, jurándome que me recompensaría. Y poco a poco aquella tensión del ambiente que iba generando este hecho, me penetraba el pecho.
Tuve que decidir. No podía seguir si ella se quedaba ahí.
Tomé el valor necesario, aquel valor que solo los héroes pueden tomar, que más allá de ser héroes por salvarle la vida a la gente y realizar hazañas, son héroes porque con sus actos de honor y valentía se salvan su propia vida, plagándola de un honor indestructible que le vuelca un inmenso sentido de grandeza al correr de sus días.
Entonces me puse en marcha. Levanté el caño de acero, ese que tanto la agobiaba a ella, que luchaba con esfuerzo para liberarse de su cruel pesadilla. Entonces, la dejé en libertad. La saqué de la trampa que le había tendido el destino, y quedó suelta otra vez. Fue ahí en que me convertí en héroe.
Pero ella, aunque cansada por sus esfuerzos, debía recompensar mi acto. Era inmediato. Era casi urgente que lo recompensara cuanto antes.
Aunque aquel drama duró tan solo tres segundos, esos segundos se convirtieron en años para mi y seguramente también para ella.
Por suerte, tuve el coraje de salvarle a tiempo la vida. Pero ella debía recompensarlo. No le quedaba otra salida. Yo debía hacer mi examen de Matemática y ella, como buena lapicera, tenía que prestarse para que yo la utilice, y así graficar en el papel mis conocimientos. Si, “ella”, era mi lapicera. Por eso yo no podía seguir dejándola a ella ahí. Si la dejaba, reprobaba mi examen. Por eso, al darme cuenta de que la había perdido, la encontré allí en el suelo, levanté el pesado pupitre de acero que la aplastaba y le salvé la vida.
Quizá yo debía hacerle algún favor por todos los que me hacía cada día ella. Nunca le pregunté si yo le caía bien, por eso me sentí en deuda, pensando en que quizá ella no me quería, y tenía que hacerme favores sin ganas. Yo siempre la utilicé como un instrumento para expresarme en un papel, pero estoy casi seguro de que ella siempre me utilizó como un instrumento para liberar toda su añeja tinta, que tanto la oprimió siempre desde adentro, liberándose a través mío, soltándose, madurando a medida de que su oscura tinta azul iba desapareciendo, expresando en su idioma escrito lo que a la vez mi mente indicaba, logrando una conexión entre mi mente y su mente, uniendo nuestros pensamientos en un mismo objetivo.
La cosa es que aprobé ese examen. Si no hubiese sido por su ayuda de brindarme recursos para escribir, no hubiese podido demostrarle mis horas de estudio al profesor Conforte. Pero yo también hice lo mío: yo la liberé de su trampa, yo la salvé, y entonces ella me ayudó. Pero yo la había salvado, porque sabía que ella me tenía que ayudar como ya lo había hecho antes, y seguramente yo la había salvado también en alguna otra ocasión, no lo se, no me acuerdo, formándose así un círculo vicioso en el que se incluían dos sujetos: Yo y mi lapicera azul, protagonistas de un lazo excéntrico, compuesto por una extravagante relación de individuos completamente distintos: Uno tenía vida, el otro era de plástico.
Pero que me importan las hazañas de los otros. Solo se que fui héroe y me enorgullezco de eso. Ser el héroe de tu artefacto, aquel que me ayudó a realizar un examen, salvarlo, salvarte a vos mismo. Esa sensación de sentirte un protector, un salvador y un héroe, me corría por las venas embadurnando mi cuerpo de un cálido aroma a victoria. La convicción de lograrlo fue lo que me llevó a cometer aquel acto de valentía, hacia mi lapicera, hacia mí, evitando morder el polvo de la derrota, colocándome en lo más alto del podio, subiendo la escalera del Olimpo, sentándome en el trono del triunfo.
No cambiaría por nada esa sensación de ser un héroe.
Hay muchas cosas que el dinero no puede comprar.
Ser un héroe no tiene precio… Para todo lo demás existe Master Card.
miércoles, 1 de julio de 2009
Sentidos...
lunes, 22 de junio de 2009
Iluminado por el fuego
Desde el colectivo ya me imaginaba el sonido retumbante de una explosión, producida al entrar en contacto el fuego de la colilla con alguna pizca de combustible derrochado en alguna parte del suelo de la estación. En mi mente se veía el aterrador futuro: Fuego por todos lados, gente corriendo y gritando, autos chocando y personas muertas. No supe si aquella veloz película se proyectaba en mi mente debido a que creí que en verdad ocurriría, o porque quizá era divertido imaginarme algo tan impactante, fuera de lo común, inverosímil en mí correr de los días. Claro, creer que nada va a ocurrir es aburrido para el disparatado navegar de la mente.
Me había mentalizado tanto en que aquel terrible hecho estaba a punto de suceder, que no tuve otra idea, más que bajarme del colectivo, cruzar la calle como un relámpago, y apagar aquella colilla antes de que ocurra el desastre. A todo esto, en la cabeza de la mujer, seguro continuaba instalada aquella densa neblina que la distraía del conflicto que ella misma había ocasionado. Quizá, su ser interior lo provocó a propósito sin que su pensamiento conciente se diera cuenta, tal vez en el afán de agredir al mundo que tanto la agredía a ella, o solo era un descuido inocente que todo ser humano puede sufrir.
Dos alternativas sumían mi cuerpo en un profundo debate: O la riesgosa gloria, o salvar mi vida. Pero también estaba la otra posibilidad. Quizá podía no ocurrir nada. Si eso fuera así, no tendría que correr para salvar a nadie, no tendría que perder el colectivo y, finalmente, podría llegar más rápido a casa.
Con un movimiento de cabeza borré aquella película de mi mente, el colectivo arrancó, y mi figura comenzó a alejarse de aquel escenario cargado de suspenso. Los superhéroes solo existen en las películas y en las historietas.
Ahora que escribo, no tengo la menor idea de lo que ocurrió finalmente con la Estación de Servicios y su posible destrucción. Seguramente, mañana volveré a pasar y la veré ahí, sana y salva. Pero también existe una minúscula posibilidad de que el hecho se haya consumado. Por eso, termino esta historia con puntos suspensivos…
jueves, 11 de junio de 2009
Cuando la mente deambula...
Una tarde fría, yo caminaba por una vereda en la que las únicas personas que la transitaban, eran una persona no vidente que iba con su bastón, y yo. Mientras iba pensando en el regalo que le podía comprar a mi novia para su cumpleaños, sentí que dos personas venían caminando rápidamente hacia mí. Esas dos personas, evidentemente eran ladrones, que sin dudarlo me agarraron uno de cada brazo, el de la izquierda sacó una navaja del bolsillo de la campera y me pidieron todo lo que tuviera. Para desgracia de ellos, solo tenía las llaves y dos pesos con cincuenta. A las apuradas, me hicieron darle mi pobre contenido, que los motivó a pedirme las zapatillas nuevas.
Una vez en casa, lugar al que había llegado corriendo del susto, pensaba y pensaba en la forma de actuar de esa gente. No sabía que objetivo tenían. Ahí nomás me di cuenta de que justo la calle estaba desolada, a excepción del ciego, que mucho no podía hacer. Pero... Entonces ahí me di cuenta. ¿Por que me habían robado a mí y no al ciego? Entonces surgió en mí la típica respuesta que contestaría la población mundial. Un ciego, es una persona no vidente, que el simple hecho de robarle, sería un acto impuro que merecería ser penado con una estadía en el infierno. Pero mi mente deambulante seguía pensando. Los ladrones tienen como objetivo obtener una ganancia sin merecerla. Simplemente, exigir, mediante la fuerza corporal o de las armas, que la víctima se vea obligada a brindarle sus objetos propios al sentirse amenazada. Entonces, repasando, yo había sido una víctima de esas. Pero el objetivo de ellos es hacerse con los objetos de valor de la forma más fácil posible, porque el hurto es ilegal, y la mayor demora por inconvenientes, les ocasiona mayor dificultad para salir victoriosos de su asalto. Entonces pensé que robarle a un ciego sería una maniobra muy fácil, que derivaría en la obtención de alguna ganancia de la forma más fácil posible. “Pero es un ciego”. Si, es un ciego, pero los ladrones no se ponen a dar una clase de moral, por el simple hecho que el acto de robar en si, ya es una inmoralidad e ilegalidad. Entonces, a ellos no debería importarles cuan inmorales son. Si le roban a un ciego, tarea más sencilla, y son capturados, son penados con prisión. Si le roban a un individuo común y corriente, tarea no tan sencilla como la otra, también son penados con prisión si los atrapan. “Pero si le robás a un ciego sos un hijo de puta”. Si, pero ya sos un hijo de puta si robás de todas formas, que importa ser más o menos hijo de puta… Robarle a un ciego es como quitarle un caramelo a un niño. Pero quitarle un caramelo a un niño no es penado con prisión… Cada vez me confundía más. La cabeza me daba vueltas. Además, me vino a la mente, gracias a mi oposición a la discriminación, que la sociedad odiaría mucho más a un ladrón que le roba a un ciego, que a un ladrón que le roba a alguien común. ¿No sería discriminar a los ciegos? Quizá, habría que robarles a propósito, así se sienten integrados a la sociedad. Si ellos escuchan que se habla de robos pero a ellos nunca les pasa, capaz que se sienten excluidos del normal funcionamiento de la sociedad. “No, no le roben porque es cieguito”. ¿No suena a discriminación? De hecho, hay gente que mata. Creo que si alguien le roba a un ciego, lo pasarían por el noticiero durante años y se hablaría de eso durante años, mientras que si asesinan a alguien, es algo de todos los días y nadie le da importancia. Además no lo matás al ciego, lo desprendés de sus pertenencias. Un asesino sería tan repudiado como un ladrón de ciego, mientras que uno elimina una vida y el otro no.
Creo que los ladrones, más allá de ser ladrones, son personas que nacieron con su parte moral, que impide abusarse de los que no tienen una vida digna. Pero quizá un ciego se siente rechazado, y al no ver, quizá no trabaja y no se esfuerza, en cambio, un trabajador tiene que aceptar que lo roben, siendo que se esfuerza por conseguir las cosas. Quizá ser ciego no sea tan malo, no se. La cosa es que me di cuenta de que habría que hacer sentir a los ciegos incluidos en la sociedad.
No se si fue por la bronca de sentirme saqueado y pensar que el cieguito se fue feliz y contento a su casa, o fue mi instinto de héroe y querer integrar a esa gente. Pero se me había ocurrido robarle alguna vez a un ciego. Nunca supe si eso iba a estar bien o mal, porque mi confundida mente no me lo permitía. Tampoco supe si existía algún ladrón de ciegos. Quizá si, quizá lo haya todos los días. Hasta quizá que haya ciegos que roben. Eso me motivó más a llevar a cabo mi alocado plan.
Los días pasaron y pasaron, pero ningún ciego se hacía presente en las calles. Hasta que otra fría tarde, muy cerca del lugar en donde había sido el robo de mis zapatillas, se me presentó la oportunidad. No puedo describir que sentimientos pasaron por mí en ese momento, pero se que la culpa, el miedo, los nervios, la intriga y muchos otros que no me acuerdo. Pero también pensé que, por lo menos para mi mente, podía convertirme en un héroe que se encargaría de integrar a un no vidente a la sociedad. Además, si la cosa iba mal, podía solucionar todo diciendo que era un broma.
Ahí estaba el ciego con su bastón, moviéndolo de un lado a otro. En ese momento, me pregunté por qué la gente tiene como “terrible” el hecho de robarle a un ciego. Me di cuenta de que siempre había tenido esa duda. Más tarde, esa duda sería resuelta.
Me acerqué a él con un aire decidido. Lo tomé del brazo, y al oído, para que nadie, aunque la calle haya estado despoblada, pudiera oírme, le susurré que me diera sus pertenencias. Ahí nomás, como un haz de luz, el cieguito se dio vuelta, se abalanzó contra mí, dio un giro un el aire y me clavó una patada en la nuca. Quedé en coma durante tres días.
Esa luminosa patada es lo último que recuerdo de aquella alocada situación. Un estúpido intentado asaltar a un ciego, y este dejándolo en el suelo inconciente.
Ahora, estoy en prisión hace tres años, escribiendo una historia que les cuenta a mis lectores, si es que alguna vez los hay, lo que le puede pasar a un infeliz que tiene una mente deambulante, que lo único que logra es pensar pelotudeces, que al aplicarlas a una vida real fuera de ese mundo ficticio del cerebro, no logra otra cosa más que demostrarse a uno mismo que es un pobre pelotudo.
Todavía me quedan siete años en esta cárcel de mierda, mugrienta y llena de ratas, pero por suerte, aquella lejana duda ya fue aclarada.
Ahora lo se…
Los ladrones no les roban a los ciegos, porque tienen miedo de que los muy pícaros sepan karate.
Larga vida a Freud
Al abrirla, dos billetes de cien pesos, cuatro de veinte y un Documento Nacional de Identidad eran todo su contenido.
Instantáneamente y sin pensarlo, abrí de par en par ese gastado documento para enterarme de quién era la desafortunada persona que, seguramente en ese momento, tenía ganas de perder la vida, por el simple hecho de haber extraviado aquella valiosa billetera. Quizá era alguien adinerado al que no le molestaba mucho haber perdido esos doscientos ochenta pesos, o quizá era alguien que los necesitaba de verdad. Pero sin duda, más allá del dinero, que al fin y al cabo va y viene, lo peor de todo era perder el documento. Porque si perdés la plata, vas a seguir trabajando para volver a ganarla, y aunque no la perdieras, lo mismo seguirías trabajando. En cambio, tener que hacer un trámite innecesario que encima ya lo hiciste antes, es realmente estresante.
“Carmen Sastre” se leía. Nacida un 21 de Julio de 1961.
Pobre Carmen, pensé yo. En ese momento debía estar pasándola muy mal.¿Qué tenía yo que hacer?
El hecho de sentir pena por ella, me hacía dar ganas de buscarla y devolverle su tranquila billetera, pero a su vez, era muy tentadora para mí, la oferta de doscientos ochenta pesos a cambio de nada. Y, como de costumbre, mi mente se dividió en tres.
SUPERYÓ: -Na, devolveselá, vieja. Pensá, pobre mujer. Andá a saber si necesita la guita, si tiene algún pariente enfermo y tiene que comprarle los remedios, o si es pobre y tiene que mantener a toda una familia ella sola… No te colgués, capás que lo necesita mas que vos, que seguro lo gastas en pelotudeces. No seas otario… Pensá en los demás alguna vez.
YO: (Dubitativo)…- Si, no se… Que se yo… Bueno, no se… Puede ser, pobre mina…
ELLO: -Volá, che superyó ocote, se la tiene que quedar, gil. ¡Dá, quédatela, no seas cagón!. Si esa vieja de mierda debe estar cagada en oro. Dale, así te comprás esos juegos de Play que tan de diez… ¡Dale, si nadie se va a dar cuenta, la perdió, que se joda! Si hubiese sido tan importante esa plata, no la hubiese perdido. Seguro tiene pa’ tirá manteca al techo. ¡Dale, guardate la plata y picá llanta, no seas gil. Te re conviene!
YO: (Dubitativo)…- Si, no se… Que se yo… Bueno, no se… Puede ser, taría bueno…
SUPERYÓ: -Capás que se le cayó sin querer y ahora esta re mal… Pensá un toque, loco. Imaginate que a vos te pasa… Te gustaría que te la devuelvan. Se generoso y solidario y devolvela.
YO: (Dubitativo)…- Si, no se… Que se yo… Bueno, no se… Puede ser, pobre mina…
ELLO: -Dá, si no hay drama. ¡Vos pensá en las cosas que podes hacer con esa plata! Es obvio que te va a servir mucho más a vos que a ella… ¡Ya está, no lo dudes más, actuá ahora!
YO: (Dubitativo)…- Mmmm… Bueno, no se… pero ¿Qué hago con el documento?... No se… Si, que se yo…
SUPERYÓ: -Agarrá, fijate la dirección o el teléfono, contactáte con ella, y devolvele sus cosas como corresponde…
ELLO: -¡Pero tirálo en algunos yuyos al documento viejo ese! Dale macho, ¡Reaccioná!
En mi cabeza se generaba un debate típico, que siempre solía ocurrir. La duda era la principal partícipe de todo. Pero finalmente, el tan dubitativo YO, tomó una decisión:
YO: -Bue, ya ta. La llamo a doña Carmen, le devuelvo la plata, le devuelvo el documento, pero le digo que me regale la billetera, así por lo menos salgo ganando algo. Además está bonita la billetera está…
SUPERYÓ: -Me parece bien, que se yo. Por lo menos te diste cuenta de que la plata y el documento son muy importantes para la señora. Lo ideal sería que le devuelvas hasta la billetera que es suya, pero supongo que así está bien…
ELLO: -Si, que se yo… Mientras te quedes con algo, todo bien. Despué la podemo’ vender a esa, no? ¿E’ de cuero, o de que lo queso?
La decisión había sido tomada. Al llegar a casa, la llamé por teléfono. Carmencita se encantó con la noticia, y no paraba de agradecerme. Cuando me arriesgué a pedirle como recompensa la billetera, ella me ofreció dinero.
SUPERYÓ: -No, no, está mal. Decile que preferís la billetera, no seas tan colgado…
ELLO: -¡Dá, ahí nomá, decile que si!
YO: -No, bueno, señora, gracias por la oferta, pero me gustaría más la billetera, ¿Puede ser?
Ella vino por lo suyo esa tarde. Me volvió a dar las gracias y me besó las dos mejillas. En un acto de humor se despidió de su billetera, me volvió a agradecer, y se marchó. Al final, no parecía para nada una señora de bajos recursos. Es más, hasta podría decir que su collar era de oro. Pero que me importa, al fin y al cabo, la plata era suya. Creo que hice lo correcto.
Por suerte y con la ayuda de Freud, existen dos personas que me acompañan a la hora de tomar decisiones. Por suerte digo, porque esas dos personas no son tan dubitativas como el YO, y te incentivan a decidirte por una cosa o la otra.
A veces le hago caso a los impulsos del ELLO, pero nunca puedo saber como voy a terminar. Por eso, casi siempre, opto por hacerle caso al SUPERYÓ, que me reprime y me prohíbe, pero hace mas chico mi margen de error. Algo que suele llevarte por buen camino.
Además, sin la ayuda de ellas, capas que hoy no tendría en mi poder esa agrandada billetera de cuero negro, que alguna vez fue pertenencia de Carmen Sastre, y que hoy descansa tranquila en mi mesa de luz, quizá, en espera de nuevas aventuras…
YO:- No se como terminar el cuento…
ELLO:- Dale, seguílo, escribí todo lo que pensás…
SUPERYÓ:- Dejalo acá, no seas denso. FIN.
Parablar
“La verdad, este tema de las palabras es todo un problema. Es muy difícil darse cuenta del significado de cada palabra, si no tenés un conocimiento previo de lo que significa cada una…”
“Veamos el siguiente diálogo…”
“-Nos comamos un asado entonces…
-Bueno, dale. Yo me cruzo a la carnicería y compro la carne…
-No, no. Yo quiero comer carne.
-Y por eso… me cruzo a la carnicería…
-No, yo quiero comer carne, no carnicero.”
“Sería más fácil ir a la carnería, ¿No lo creen?”
El conductor de televisión parecía enojado. La familia comenzaba, ahora, a prestarle atención a su televisor.
“La verdad, el sentido que tiene la filosofía de las palabras, tiene mucho que ver con el sentido que tiene la filosofía mental de cada individuo que, al relacionarse con el mundo, fue creando su propia capacidad idiomática, y así fue determinado el nombre de cada palabra, que luego se lo asignaría al objeto en cuestión. Yo no se si el latín esto o aquello. Tampoco se si el español deriva de lo que sea que Dios quiera, que Dios crea que sea que crea, ni que ocho cuarto. No me voy a poner a dar una cháchara de los idiomas, porque no tengo ni la menor idea de cual es su real significado. Lo que si se, es que si somos rebuscados para pensar, también somos rebuscados para hablar. Por eso, el Grido Batido se llama Grido Batido y no Grido Licuado, cuando en realidad se hace con una licuadora. Todo tiene que ver con la incesante manera en que el Ser Humano tiende a etiquetar las cosas como si fueran ovejas de una granja a las cuales hay que colocarle un número en la oreja. Si el aporte mínimo de la lógica a la razón existiese, todos estaríamos concientes de que la palabra “Palabra”, por ejemplo, se llamaría “Parablar”, por el simple hecho de la fusión de la acción que se llama “Hablar” y que las palabras son “Para” eso. Nada tiene que ver la ocurrencia de un infradotado de modificar el latín de una forma errónea para crear el castellano. Si las palabras estuvieran correctas, quizá todo este monólogo no tendría sentido. De hecho, voy a tratar de explicar lo que en realidad quiere decir el primer párrafo que mencioné en mi charla (El que comenzó con: La verdad, este tema…), pero que lo entendemos de esa forma gracias a la poca inteligencia del creador de este método idiomático. Si fueramos realistas, lo que ese párrafo nos dice, es lo siguiente:”
“El color verde que está presente en el punto cardinal Este del que habla la canción para labradores, es toda una baraja de naipes profesional. Es muy difícil dar té mientras contás los signos para labradores, nota musical, tenés un cono en los cimientos antes de ver…”
“Eso sería realismo puro, convirtiendo un idioma predominado por confusas palabras, que hacen de algo tan simple un problema grave, en el verdadero sentido del significado oral. Ese párrafo cambió totalmente su significado, mientras que siendo ignorantes y dejándonos llevar por la confusión de nuestro idioma, habíamos procesado esta barbaridad:”
“La verdad, este tema de las palabras es todo un problema. Es muy difícil darse cuenta del significado de cada palabra, si no tenés un conocimiento previo…”
“La gente bruta e inconciente ronda por todas partes del mundo. Algunos crean idiomas fallidos, otros no saben sumar ni restar, otros trabajan en un call center y otros enseñan gimnasia. Lo que se, es que hay que andar con cuidado, eligiendo bien las amistades y no juntarse con la chusma, así no caemos ante uno de esos deformadores de palabras, que crean la morfología de una palabra a partir de diversas vivencias suyas, que nada tienen que ver con la realidad.”
“Ahora, si la morfología tiene que ver con la forma: ¿Por que no se llama formología, cuando en realidad morfar significa comer?”
“Así hablamos, creyéndonos los cultos, mientras que en realidad somos un puñado de pantuflas…”
“¿Qué son las palabras?, ¿De dónde vienen?... Averígüelo en el próximo episodio de “Hablamos Mierda Punto Com Punto Ar”…”
El abuelo se paró indignado, y se dirigió al televisor.
-Cambiemos esta porquería… En estos programas no hacen más que hablar pelotudeces…Como si a alguien le interesara andar viendo de donde vienen las palabras…
lunes, 25 de mayo de 2009
Fama barata
Hoy, año 2015, puedo decir que ser famoso me sirvió para vincularme con determinada gente, y aprender cosas de la vida que pocos pueden experimentar.
Mis básicos conocimientos de la música me llevaron a conformar una banda musical. La banda estaba integrada por el verdulero de la vuelta de mi casa, encargado de la batería; el ferretero del frente de la casa de mi abuela, que se ocupaba del bajo; yo tocaba la guitarra y cantaba; y la segunda guitarra era ejecutada por un compañero de secundaria mío.
Nos hicimos famosos gracias a un Hit compuesto por mí, que fue tocado en un salón de fiestas en donde hicimos nuestra primera presentación en público, y fue escuchado por un conductor de radio FM que había sido invitado al cumpleaños. Él, después, se encargó de que lo grabemos, y luego, lo difundió.
El Hit, que años mas tarde se cansó de sonar en las radios locales, estaba compuesto, en música y letra, de la siguiente manera:
La letra del estribillo, retumbaba así:
“Los errores del abismo, estrangulado ficticio de la resurrección intacta in extremis,
Soy rebelde siempre a todo momento, viva la cruz de los lazos arcoíricos,
Resumiendo la ira de los sin empanada, recóndito hogar de la mala fortuna fructífera,
Encarcelada demencia de los tarareos siniestros, a priori demográficos…”
La música del mismo, sonaba de la siguiente manera:
“Tarantantan tucutá tucutá, rucutucutucu rucutucutucu, sacutupá sacutupá
Ta, ta, ta. Ta ta ra ta tá ta ta ra ta tá
Tupá tupá, tratutututu pá
Tra tu tu tu tu tu, papá, papá, papá, papaparararampan
Tan tan tun, racatapampam…”
Y entraba el solo de guitarra, que decía más o menos así:
“Wawaaaaaaaa, wi u wi u wiiiiiinnnn, wa waaaaaa, wiiiiun wiiiiun wiu wi wiu wi wiu”
Y seguía:
“Ta ta ta tatatatatata tu tutu tata tata ta laratrata lara lara lara lara raca tata tata tata…”
Así descubrimos la fama barrial, y comenzamos a usar ropa moderna que nos identificaba como banda, anteojos negros, y muñequeras. Caminábamos con un aire triunfante, y sentíamos el glamour en nuestras venas.
Esa fama, se fue extendiendo por los alrededores, de tal forma que comenzamos a ser renombrados en todo el país.
Me acuerdo de que una vez, una chica de unos quince años, vestida de negro y con una mochila de “Hello Kitty”, me pidió un autógrafo. Ese día fui muy feliz.
Así comenzamos a componer nuevos temas y a sacar discos, pensando en como hacer para venderlos. Se nos ocurrió poner avisos en los diarios, repartir folletos, y esas cosas. Pero, más allá de toda felicidad, había algo que no encajaba.
El caminar por la fama lo es todo. O por lo menos, lo fue todo. Hablo en pasado, porque desgraciadamente, llegó el día en que la banda tuvo que disolverse.
Yo digo que por problemas internos del grupo, pero otros dicen que porque ya no teníamos nada para inventar.
Me di cuenta de que hacer música solo para vender, no tiene sentido. De hecho, muchas veces, ni nos gustaba lo que hacíamos. Creo que si te haces famoso por algo, no podes sostener esa fama con lo que hiciste una vez, sin seguir manteniendo tu nivel, inventando cosas igual o más brillantes que la que te hizo famoso. No se puede ir perdiendo todo sentido de lo que haces.
Hoy en día, escucho nuestros temas, y me muero de vergüenza. Y me pongo a pensar: ¿Quiénes fuimos? ¿Por qué lo hicimos? ¿Qué pretendíamos? Y, hasta el día de hoy, sigo sin encontrar la respuesta.
No nos duró mucho el paseo por esa buena vida que te trae la fama. De hecho, ya, ni se habla de nosotros. Creo que fuimos otra de esas banditas que quedaron en el camino.
De todas formas, supongo que de alguna manera, logré llegarle a la gente…
Lo se, porque más de una vez, mientras iba caminando por la calle, he escuchado a alguna persona decir:
“Mirá quién va ahí, ese… El que era cantante de Catupecu Machu”.
martes, 28 de abril de 2009
Aquel muchacho...
Como de costumbre, enganché el análisis en un flaco solitario que pasaba tranquilo, caminando a paso lento. Él, seguro había tenido uno de esos días comunes, pero comunes estereotipo. De esos días en que nada feliz ni nada triste marca el libre transcurrir de tus horas. De hecho, que cosa importante le iba a haber pasado, si el pibe iba muy tranquilo y solo, caminando por la calle, perdido en sus pensamientos. Su vestimenta simple, al igual que su peinado, daban la impresión de que su vida no era ni muy alocada, ni muy aburrida. Su forma de caminar era lenta, casi arrastrando los pies, mientras llevaba un bolso cruzado que iba desde el hombro derecho hacia la pierna izquierda, revelando que, seguramente, venía de la escuela o de algún tipo de academia, no se. Pensé, pero ni se me ocurrió hacia donde iba. Su destino parecía muy incierto. Pero algo en su rostro me pareció conocido. De golpe, las ganas de analizarlo se me fueron. No tenía ningún sentido ni ninguna diversión analizar a ese muchacho tan común y tan repetido en un lugar tan plagado de personas. Era otro de los tantos casos que aburría analizar. Lo único que supe con claridad, es que el muchacho parecía estar pensando en algo. Se le notaba en la expresión de su rostro. Y fue ahí que me di cuenta de que no valía la pena analizarlo más. Él, definitivamente, iba pensando. Iba pensando, analizando algo. Entonces otra vez lo supe: No servía de nada elegir a esa persona, cuando me di cuenta de que estaba mirando un espejo, con mi propio cuerpo reflejado en él.
El grito de un vendedor ambulante que vendía el nuevo “Tomate Loco” desvió mi mente, y en menos de un segundo, el recuerdo de tener que estudiar para el examen del día siguiente, ocupó mi cabeza otra vez.
lunes, 20 de abril de 2009
Trilogía de un encuentro
¿Por qué la visceral víscera de la diferenciación se retuerce exitada ante el más mínimo indicio de distinción, sea ésta del tipo que sea? La sola idea de un público oculto en algún rincón, público virtual, ideal, imaginario y real toda vez que actúa efectivamente como interlocutor, esa sola idea es suficiente para movilizar un caudal enorme de energía tendiente a responder a sus demandas.
Cuando en un recodo del día te chocás con el aliento del que aún no ha muerto, la letra dormida de esa canción que siempre te sonó familiar, antigua, vuelve a sacudirte del sopor letal de la monotonía. Lugares comúnes, esbozos de gestos que alguna vez recorrieron tu rostro, hilachas casi imperceptibles de las ropas que algún día te sirvieron para caminar un tramo en la penumbra (aunque solo fueran un par de pasos), aparecen y se esfuman, apenas son un brillo en un pasaje oscuro de un relato (que recuerda tanto a un viejo sueño).
Deshojando la modorra
Un parpadeo de más y se me pasa la vida; caminando y tropezando (siempre con la misma piedra) fuimos prepeando al tiempo, que presuroso y cobarde nos iba pungueando días. En una tregua del cansancio, me topé con dos sueñeros que me enseñaron que la victoria se plasmaba efímera (pero rotunda) solo en los desvelos oníricos por donde navegamos cada tanto.
Salud, hidalgos del sueño!!!
lunes, 13 de abril de 2009
Todo un desafío
Con el objetivo de llegar a mi destino, mis pasos comenzaban a apresurarse, llevando a mi cuerpo a un ritmo veloz. Mi vista se fijó en el suelo, mientras mi mente pensativa deambulaba por las insignificantes profundidades de la vida. Por un momento no me di cuenta, pero luego entendí que, como muchas otras veces en mi vida, la despareja vereda roja con tiras de baldosa negra se habían convertido automáticamente en un juego casual. Mientras mi mente estaba en otro lado, mis pies caminaban intentando pisar solo la baldosa roja evitando cada hilera de esas baldosas tan negras como la oscuridad. ¿Por qué no debía pisar las negras? Nada tenía que ver con el racismo, pero nunca lo supe. El color de las líneas variaba dependiendo la vereda. Nada tenía que ver el color. Siempre surgía en mi, tal vez debido al aburrimiento de caminar solo por la calle, la necesidad de jugar a no pisar determinadas marcas en el suelo. En este caso, las baldosas negras. Pero inmediatamente lo acepté. Tranquilamente me podría haber dicho a mi mismo: “Dejá de jugar a esta pelotudés”. Pero no. Decidí aceptar el desafío. Miré el camino restante, visualicé los obstáculos y la cantidad de líneas negras que quedaban antes de llegar a mi destino, y me metí en la misión de llegar allí victorioso. De repente, mi paso silencioso se convirtió en un movimiento de destreza y agilidad, llenando mis venas de adrenalina pura; las baldosas negras dejaron de ser baldosas para convertirse en surcos de lava volcánica, que, de pisarla, perdería alguno de mis pies; el canto de los pájaros y el ladrido del perro se transformaron en la canción de misión imposible, vistiendo al desolado barrio en un ambiente de peligro; y mi objetivo, aunque siempre estuvo en el mismo lugar, ahora era cada vez más inalcanzable. Durante unos segundos que parecieron horas, fui una especie de Tom Cruise luchando por llegar con vida a mi destino. Y, gracias a mi voluntad de hierro, finalmente logré mi objetivo. Llegué a la puerta.
Hasta el día de hoy, no logro comprender la voluntad y las ganas que le pongo a este tipo de insignificantes pruebas de destreza física y capacidad humana, por más que se trate de algo tan simple y absurdo, como levantar los pies para esquivar baldosas de otro color. Quizá el ser humano, desde el remoto inicio de sus tiempos, está predestinado a ser desafiado por su entorno social y natural, o quizá, él mismo sea el que busca permanentemente desafíos por todos lados de una forma innecesaria. Tal vez esté en nuestra sangre, grabado en nuestro ADN, por generaciones y generaciones, las ganas de desafiarnos a nosotros mismos, para demostrarnos que podemos superarnos. Es esa necesidad de competir contra nuestras propias condiciones, contra nuestra propia resistencia. Es una forma de competir por algo, por más que estemos solos, sumidos en lo más profundo de nuestra esencia.
Tras llamar a la puerta, esta se abrió. En el umbral, apareció su silueta. Entonces, el peligroso camino volvió a ser la cuadra del barrio desolado; la canción de misión imposible se apagó para darle lugar al canto de los pájaros (el perro ya no ladraba); la lava volvió a convertirse en las baldosas negras; y la adrenalina en mi cuerpo cesó, para darle paso otra vez a la tranquilidad silenciosa. Abandoné esa crítica realidad producida en mi mente, para meterme en un desafío más importante: la vida real. La miré a los ojos, le sonreí y juntos entramos a la casa, dejando atrás aquel desafiante escenario que, a pesar de ser una simple vereda, seguramente se cobró varias vidas…
Hitaso...
El clamor de la audiencia ya se oye a lo lejos...
Se aceptan críticas de los compañeros de trébol.
domingo, 12 de abril de 2009
El Toboyi
Por supuesto, todo estaba regulado. Si uno quería conseguir un chicle, se dirigía al kiosco, le ponía el brazo en el mostrador al kiosquero, y este le proporcionaba un chasqui. Cada producto tenía pactada una parte del cuerpo en la cual se aplicaría el golpe. Lo más feo, era ir a conseguir preservativos. También, dependiendo de la importancia y escasez del producto, variaba la cantidad de golpes y la intensidad de cada uno. Triste fue el día en que Martín Malamerdi consiguió una Mansión en el caribe. Ese tipo de casos aumentaban el trabajo en los hospitales, que, ahora que los menciono, tenían un papel fundamental en aquel mundo, así como el papel que tienen los bancos en el planeta Tierra.
Todas las reglas estaban escritas. El que proporcionaba más golpes que lo pactado o con mayor fuerza, era juzgado por un tribunal, y hasta podía ir a prisión. Por supuesto, había muy pocos delitos, porque nadie pegaba más de la cuenta por miedo a que le hicieran lo mismo. Obviamente, siempre había un cretino que se excedía, y le daba trabajo a la justicia.
Los trabajos no eran a cambio de retribuciones ni salarios. Nadie trabajaba, como en la Tierra, para cobrar nada. Allí cada uno trabajaba de lo que quería, por libre elección y gusto. Los gobernantes eran elegidos por los mismos ciudadanos, votando a las personas más capaces y sinceras, que luego administrarían correctamente a sus naciones, debido a que en caso de cometer errores, cualquier ciudadano tenía la libertad de propinarles un golpe sin ser juzgados. El Estado recomendaba a los estudiantes a orientarse en carreras en las que faltaba profesionales, así los trabajos y las profesiones eran equilibradas. Así, tanto un peón de campo tenía igualdad de condiciones con un Juez para obtener un auto importado, una casa lujosa o un reloj de oro. Sólo era cuestión de poner el cuerpo y recibir el golpe pactado. Por supuesto, el sistema estaba tan bien planeado, que ningún golpe podía derivar en la muerte del conseguidor.
Como contaba al principio, al igual que en la Tierra, existía el dominio del fuerte sobre el débil, pero esto, se debía a que el fuerte siempre era el delincuente que se animaba a excederse en los golpes. Entonces, en ese mundo, no existía la violencia, ya que si la gente se peleaba en la calle, era como si en el planeta Tierra la gente se regalara plata o productos, por lo tanto, eso no sucedía.
No había desigualdad de riquezas, ya que cada uno conseguía lo que quería; los hospitales funcionaban con mucho éxito; la violencia era solo verbal; la gente trabajaba por sumo gusto; nadie intentaba conseguir alocadamente cosas, así no dañar su salud; todos vivían de una forma menos alocada que en la Tierra. Había errores en el sistema, claro está, pero todos los sistemas pueden tener errores. Si no, preguntale al capitalismo.
Yo no se si me gustaría vivir en el Toboyi, pero eso lo digo porque nunca estuve allí. Lo que si se, es que ni Bush, ni Menem ni Blatter se sentirían muy comodos ahí.
Igual, Fabio Moli o el Huracán Narváez irían presos…
“¡Pum!, bollazón en el ojo, pero me conseguí la bicicleta…” Como decía aquel viejo refrán de aquel lejano planeta. Tan lejano al nuestro…
domingo, 1 de febrero de 2009
...
Infinitas veces he confesado que una puntada en el pecho es síntoma de que una musa se aproxima y una vez que ella se adueña del corazón... aquellos tesoros guardados por años en mi pecho resurgirán uno por uno y me azotarán hasta que mi vida penda de un hilo, y es ahí cuando me dejarán tranquilo, pero solo si les prometo libertad... Y entonces cascadas sordas caerán en las noche de un cuarto cerrado, la música hablará por mi, y en sus versos arrastrará cada una de mis penas. Poco a poco me quedaré dormido y será otro día. Enfrentaré al mundo y te veré en él, deseando que pronto oscuresca de nuevo en mi cuarto, para poder seguir vaciandome en llanto y pena. Pero de esto no sabrás nada, ni dudarás de que existe, pues no es momento de que oscuresca y la música aun no ha sonado.
viernes, 10 de octubre de 2008
Espejismo
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Sentido
Por qué. A qué se debe haber agradecido a la voz. Quizás fue la sinceridad o la practicidad de la respuesta, quizás fue simple protocolo comercial, quizás... fue... el simple hecho de agradecerle por todas las veces que olvidé hacerlo cuando debí hacerlo. Pasó por mi cabeza entonces cada uno de esos momentos, en los que por vergüenza no levanté la voz y reprimí mi "Gracias". En orden cronológico me revindiqué por cada omisión. Lo miré (·), sonreí y me fui. Quizás le agradecí por haberme liberado de aquella presión por no haber agradecido nunca hasta ese momento que agradecí.
El mostrador seguía vestido con aquellos anuncios cuando me fui.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Traje de Etiqueta
En algunos casos muy raros se da una inversión de la causalidad: el negro es negro y el blanco es blanco...
viernes, 11 de julio de 2008
No hay musa sin pena
haré un intento por coplar
donde me ha llevao la vida
en este tiempo de oscuridá,
en este tiempo sin malaria,
fuente de letra pa' cantar.
De guerra en guerra, anduve
pa' perder mi libertad
pucha que me ha costao ay,
que me vuelvan a encerrá,
en la misma celda que un día
nació pa' ser mi hogar,
y que,
de pura maña nomá,
quise conservar.
Yo no me ando con esto,
con esto de chamuyar
yo al guardia le dije de'una:
"a los bife,
si no me deja pasar".
Y así fue como nos trenzamos
en el arte de apuñalar,
que terminó con un herido
y yo feliz por mi penar
de estar preso de nuevo
en donde no quiero escapar.
Es esta mi aventura
simple y corta de atender
pero no por ende menos bella
que la que he contado ayer.
Y me doy por acabado
espero sepan comprender,
que me queda toda una vida
y al destino mi merced,
y si he de vivir casado
así tendrá que ser.
viernes, 6 de junio de 2008
Ladra Sancho, señal de que anda por ahí...
viernes, 30 de mayo de 2008
Nestor Menta
No es ambientalismo o ecologismo, es decir las cosas por su nombre (precisamente), si te mandaste un moco hay que ponerle el pecho a la bala, nada de Katrina, Alma, o que se yo cuantos otros nombres pelotudos...
Después de la tormenta... la calma.
jueves, 10 de abril de 2008
Cumplidos...
viernes, 4 de abril de 2008
martes, 25 de marzo de 2008
Soy libre
¿Para que sirve la utopía?........ para caminar........
Lo leí una vez, y no lo entendí.
¿Para que sirve la utopía?........ para caminar........
Otra vez y me dio curiosidad.
¿Para que sirve la utopía?........ para caminar........
La escuché en tantos discursos, pero todavía no entendía el concepto.
Creo, con 15 años, la entendí.
¿Para que sirve la utopía?........ para caminar........
Me dio nostalgia... tristeza...; indignacióN...; DUda...; RECHAzo; LA MANDÉ A LA MIERDA!!!.
A lo largo de mi vida mi espiritu socialista, se hacía notar, conversaciones con mis padres, con amigos, la escuela ESIMB ( Escuela Superior de Izquierda Manuel Belgrano ).
Escuchar que mi futuro era una utopía me asqueaba..., pero entonces lo vi de nuevo.
¿Para que sirve la utopía?........ para caminar........
"para caminar", qué más quiero yo que caminar, y que mejor que hacerlo en la senda de mi socialismo, de mi Cuba.
Poco a poco fuimos más, el verdadero espíritu se nos metía. Nos sumamos a la educación popular, convencimos a otro que se nos uniera, otros.
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Lamentablemente PARA MI FUTURO YO... cometí el error mas grave de mi vida......, me enamoré. Quizas nadie comparta la idea, pero déjenme decirles que en mi caso particular, mi futuro yo, socialista y utópico con orgullo, desapareció.
Cinco años de marea peligrosa me hicieron encadenarme a ella. A tal punto, y con esto acabo para no aburrirlos que me he dado cuenta de que por más que me tiren las llaves, por más que rompan mis cadenas, por más que me maten....
Cometí el error mas grande de mi vida, y cada vez me arrepiento menos. Me enamoré de una mañosa que me maneja los tiempos, y yo me dejo, que me pone la ropa, y así lo quiero, que me ama de una forma que odio... pero es lo que quiero.
Lo cuento ahora porque creo que en menos de una hora vuelvo al mundo, vuelvo a estar solo para elegir, vuelvo a tener la libertad por la que desde niño luché. Pero no la quiero.
Esto es principalmente una descarga, espero porfavor, sean tan amables, de tragarse los comentarios, no creo que esté de humor para recibirlos. Gracias.
P/D: Primo lo que iba a subir no es esto, luego lo subo.
lunes, 25 de febrero de 2008
Reduce Fat Fast y otras maravilas de la naturaleza...
jueves, 21 de febrero de 2008
La muerte de LA MUERTE...
rpetuidad estaban garantizadas por la genial invencion hindú de la reencarnación. De esta forma la esencia vital se mantiene incolume ante la irrefrenable erosión de su soporte corporal (sea cual fuere). Ante tal tesis sugerí que yo creía mas bien en una especie de "energía" (sin hablar en términos de termodinámica) total en el universo, la cual se repartía en las distintas partes componentes. De esta forma, cuando el cuerpo cumple su ciclo la energía liberada vuelve a esa masa y se reutiliza para otros fines. En términos prácticos esta tesis no difiere de la de la reencarnación, ya que desde ambas posturas se sostiene que uno no tiene conciencia de los rumbos recorridos por la energía que hoy se encarna en su cuerpo. Incluso para quienes sostienen tener vivencias que evidencian haber pertenecido a otro cuerpo en otros tiempos, la tesis "energética" es totalmente válida, ya que si todo forma parte de una unidad, las vivencias podrían transferirse (incluso no sería ni siquiera transferencia porque es todo una misma cosa). Le diferencia esencial entre estas dos visiones es justamente la referente a la esencia, la tesis de la reencarnación postula una unidad esencial que iría siguiendo un derrotero en función de sus méritos en las distintas vidas. La segunda tesis no requiere la referencia a ningún tipo de partición o trascendencia; incluso para los fanáticos de la ciencia se estarían llevando dos creencias al precio de una, ya que la tesis energética se lleva bastante bien con los postulados de la física sobre la energía.domingo, 6 de enero de 2008
MI NOVIA FUE DE VACACIONES CONMIGO, PERO SOLO DOS NOCHES
* Leelo en vos alta y las mayuspalabras mas altas todavía, o por lo menos resaltalas,
* y leelo rápido.
*Las comas casi que no sirven no les des bola. pero los puntos son como pausas (incluidos los dos puntos ":")
- ¡¡ÁHI ENTRÓ!!, ¡¡ÁHI ENTRÓ!!.
Y vos sentís como el grito te penetra en el oído y ves que viene corriendo desde el bosque el enanito este, pero que curiosamente se parece a la vieja de los gatos.
- ¡¡ÁHI ENTRÓ!!, ¡¡ÁHI ENTRÓ!!.
La vieja avanza y desesperada te toma del cuello de la camisa con las dos manos, que hasta hace un rato no era camisa y te apreta fuerte y tiembla y vos la mirás que está asustada y lo entendés: áhi entró.
Sentís como poco a poco se te nubla la vista y ya no ves al gato con botas preparando el azado ni mucho menos al rey "Lion" poniendo la mesa; no sentís tampoco el olor a primavera otoñal, esa la de muchos árboles, pero dorados. Entonces ves igual a cuando tenés una cortina de lágrimas, esas que te sacan moco líquido y no te dejan ver nada. Y así, y cada vez menos ves. Y de pronto te acogota una soga de aire que reemplaza la brisa invernal de verano, y te saca sin preguntar ni nada de tu realidad y abrís los ojos y todavía te resuena el eco de hace dos milésimas de segundos... lo entendés: áhi entró.
Entonces de un salto te levantás de la cama y te hechás a correr, y no hacés un paso, es más antes siquiera de que te hubieses levantado escuchas un ¡PUM!, y pensás ¡carajo! y te acordás y otra ves lo entendés: ¡¡áhi entró!! y además la tiró al piso. La vez en posición fetal, dura, sin reacción y sentís miedo, hasta el momento todo había sido adrenalina, pero ahora miedo, y ahí nomás sin darte tiempo de sufrirlo -otra vez- antes siquiera que intentaras lagrimear, el miedo te deja en manos de la ira.
...Entonces ciego por la IRA cruzas el umbral (de reojo lo ves al polaco que está en la misma que vos, quizas una milésima de segundo atrasado) y lo cruzás y ya te ves saltando de ahi nomás y le ponés al hijo de puta, una tremenda patada en la cabeza, que lo levanta poco y nada en el aire, pero lo levanta, y lo impulsa contra la pared y este se da duro y deja una pequeña mancha de sangre en el cerámico y cae.
Está en el piso el condenado que te vino a joder y lo ves que muy ligero se mete la mano ahí por la cintura y saca el arma, y tremendo zapataso le das en la mano que lo hace soltar el arma y además le sangra ( ya son dos), lo ves en el piso y esa IRA que te dije, cede un poco a la razón, pero no a esa de razonar sino a la razón esa que te permite patearlo por lo que casi hace. Lo pateas. pum! (el estómago), pum! (el culo), 10 pum! más (el estómago tambien sangra, ya van tres). Y ahora lo peor, en la última patada que le metés se te ocurre mirar a la que estaba como feto y pensas que no respira o por lo menos tenés ganas de pensarlo, entonces ya no tenes ni IRA ni miedo ni nada, ahora tenés la exitación que sentiste cuando tomaste el arma y le volaste la cabeza.
...Entonces confundido cruzás el umbral y ves a tu abuela que acababa de gritar que sea lo que fuere había entrado y con el bombo que te suena a la velocidad de la luz, le preguntás que fue eso, y nada... y eso -era una iguana- te dice, y más tarde te cuenta que el ¡PUM! si era de tu vieja pero había sido la puerta que cerró para que el bicho no pasara a donde ella estaba.
Y te vas de nuevo a la cama y hasta que el bombo se te normaliza, pensás y te sentís exitado y culpable por haber sueñomatado a un hombre y te sentís con miedo por que te venga a buscar y te manden a la carcel. Lo peor de todo es que disfrutaste apretar el gatillo y ver como se exparcía en pequeños pedacitos la cabeza del ladrón, y eso en realidad es lo que te da más miedo.
jueves, 3 de enero de 2008

Que manera de ver boludeces en el bondi!!! falsos discapacitados, embarazadas de menos de cinco meses queriéndote robar el asiento que a fuerza de sudor y un par de cabezas aplastadas conseguiste, pendejos de sesenta y pico de años que con carnet de PAMI en mano pretenden exigir algo que les hicieron creer que les corresponde... todo por la maldita televisión!!... La insensibilización de estos días es grave; cada cual piensa en sí mismo, a nadie le interesa el sufrimiento ajeno, sobretodo cuando lo ajeno es lo que a mi concierne; tan acorazada va por ahí la gente, tan indiferente del pesar del prójimo, que no puede percatarse de la ruina en que está sumida una pobre existencia que ocupa el primer asiento. Cuerpo abandonado al letargo, hundido por el peso de las horas, los grados y los baches; cuerpo que desaparece con cada suspiro de la puerta que se traga y vomita a los pasajeros anónimos que se apelmasan, se funden, en ese guiso de mondongo que es el colectivo a la siesta. Cada día se escurre más la vista hacia el infinito paraíso de uno donde no hay cabrones que te miran mal si no le diste el asiento a esa vieja que de vieja tiene un comino, porque a mi que no me vengan con eso de la edad cuando se pueden parar y todo, y sino que se tomen un taxi y no vengan a molestar a la gente que tiene que viajar en colectivo y encima está re cansada por todo el día de laburo... si, laburo medio día, y qué? me la banco, si me quiero cansar por laburar medio día, me canso, me vas a venir vos a decir cuanto hay que laburar para cansarse... faltaba más!...
Y decí que la vida es hermosa, porque sino todo sería una mierda...
Decí que cuando quiero me duermo una película con mi novia...
jueves, 27 de diciembre de 2007
Ese pequeño cañadón que todos llevamos dentro...

jueves, 13 de diciembre de 2007
Cronica de una parte de mi vida si no me hubiera...en el futuro.
La idea basica es que muchas veces estando solo o porque no, en compañia de mi mismo, me puse a pensar las mil y una forma de trascender en la historia, de pequeño lo primero que se me vino a la cabeza fue: "El sueño del pibe", clásico en niños de mi ex-edad, cuando digo el sueño del pibe creo que dejo en claro que no se trata de estar acostado con dos muñecas inflables (en cierto circulos se dice que hay quien, ademas, soñaba con "uno", inflable por supuesto) sino mas bien el de jugar en la primera de algun club de futbol. La diferencia de este deseo y el mio era que yo no solo queria jugar en primera, sino que ademas queria quedarme en el club, y ser tan bueno que me quieran comprar de cualquier club groso de Europa, y que me ofrescan millones, y asi y todo en mis sueños yo me negaba y odiaba a los periodistas, esos del microfono que molestan. Y no solo eso, tambien rechazaba que me pagaran por jugar en la seleccion porque me parecia que te tenias que sentir orgulloso de formar en las filas del equipo de nuestra empr... perdon de nuestro pais. Y criticaba por medio de los periodistas que antes odiaba a aquellos que se iban a jugar afuera y que despues los convocaban para jugar en la selección, y no solo que los asquerosos osaban aceptar apesar de no haber vivido en la Argentina la mitad de su vida conciente, sino que jugaban mal o aburrian. Dejo en oviedad que hacia como tres veces la mano de dios, me pasaba a todos muchas veces y lo mas lindo era que mientras jugaba en Argentina no festejaba ninguno de los miles de goles que hacia sino que esperaba hasta jugar en Belgrano para festejarlos. Lo ascendia, lo hacia un grande nacional y lo hacia conocer por todo el mundo y ademas decia con umildad de vuelta a esos pelmasos de los periodistas deportivos, que habia sido todo un trabajo en equipo y que yo solo era una pieza mas de este gran club. Ah! tambien estaba la lesion que me dejaba fuera por como que mucho tiempo. Y eso nomas, esto no tiene nada que ver con que mi novia me deje o no porque no creo que se oponga, esto no se cumple mas porque no soy tan bueno y soy medio vago, pero a fin de cuentas ¿quien me quita lo soñado? (acabo de ver la vista previa y como que se me esta llendo de largo asi que esto lo posteo asi nomas y otro dia cuento que cosas son las que no voy a poder hacer porque tengo novia, pero esto es enserio no como el tranfuga de mi primo que se mando toda la intro para hablar de cualquiera) Mi primer posteo!!!!(lagrimas), (emocion), (etc). Che lo pense bien y yo le meto para adelante, si lo leen bien sino que se jodan.
CUARTO INTERMEDIO
Creci. No tanto.
habre tenido unos años mas, cuando se me metio la revolucion en la cabeza, y pensaba cada vez que volvia del colegio en una forma distinta, distina al capitalismo, de gobernar el pais, como bien no conocia/osco el socialismo marxista, me limite a mandarme asi pensando en lo que a mi, como ignorante, me parecia que era la posta. En los primeros viajes se acento la idea de escluir la moneda y volver al trueque, me imaginaba miles de caritas sonrientes y felices con su huerta en el patio, produciendo para intercambiar por otros bienes, despues pense y pense y me acorde que los medicamentos no crecen de arbolitos y que aquel que tenga mas patio va a producir mas por lo que no le va hacer falta intercambiar, y que seguro que hay algun bago que no quiere cuidar su huertita y roba y como no va haber policias porque van a estar cuidando su huertita, el señor va a seguir robando, que le va a salir mas comodo, y ademas los teles como que tampoco crecen de la tierra y como le explicas a una persona que no van a existir mas, y asi. Despues se me ocurrio que la posta era que todo lo que sea alimento sea de distribucion gratuita y lo dejaba en la conciencia de la gente eso de controlarse, pero otra vez habia uno que le gustaba que su guiso llevara chorizo colorado y que otro tambien queria y que para colmo el gordo de la esquina que no paraba de morfar y los kioscos no tenian stock, y otra vez asi. Despues cada uno laburaba banda y segun lo producido se le pagaba, y se priorizaba en nivel de sueldos a los trabajadores del sector agropecuario, y nada de maquinas porque reemplazan a humanos, y despues en sueldos seguian los del sector salud y los del sector educacion. y flashe que esa era la posta pero venian esos yanquilandeses y nos mataban porque eramos terroristas. Yo vendria a ser el que iba, mediante la lucha y la union de los pueblos latinoamericanos, a lanzar en armas la revolucion e invadir EEUU, ¡una vez dibuje eso!, pero despues me hicieron sentir mal con esto de que capas que son unos ignorantes los yanquis y que, pobres me senti re mal.
Mi mente creo que se distancio un poco de eso de ayudar y vino a mi el morbo o algo similar. Ah! la novia mia no se vancaria vivir en no-capitalismo, por eso no podria ejercer mi vida revolucionaria con ella a mi lado. De vuelta a lo morbo. Me paso que soñe con convertirme en un asesino, pero no esos que matan y nada mas, sino que lo mio era algo mas artistico. yo queria raptar en un punto y matar en otro, asi muchos raptos y muchas muertes, sin nada en especial eso de las muertes era nomas como para hacerlo mas llamativo, lo interesante de esto era que si se marcaba en un mapa de la guia telefonica, los puntos de rapto y muerte, se podria observar que forman constelaciones, en honor a mi signo primero raptoasesinaria con forma de capricornio, luego sagitario pues naci en el limite (normalmente leo los dos signos en la guia astral), y asi sucesivamente hasta acabar los signos, si no me agarran, lo haria dibujando pistas para que me atrapen, si todavia no me atrapan y queda gente viva en la ciudad, esta es la mejor parte, dibujaria la forma de una flecha apuntando hacia mi casa y la ultima muerte que completaria el dibujo seria la mia, ovbio cuando sienta el "Es la policia abra la puerta y salga con las manos en alto" y yo no les contesto y cuando patean la puerta me ven sentado en el recividor (me compraria una casa con recividro) y les contesto "llegan tarde", me rio y me suicido. Esta creo que por razones mas que ovbias no podria realizar si estubiese casado con mi novia. Che primo es todo lo que la espalda me dio para escribir (me duele de verdad). Insisto ¡Mi primer posteo!. Me iyo a ver el agente 86.
P/D: acabo de ver la vista previa, es re largo
P/D: si no me caso con mi novia y soy soltero, me tenes que enseñar a borrar posteos y a borrar memorias de posibles lectores.
P/D: no le puse los acentos para ponerlos despues, pero como que no me dan las ganas. Es muy largo